Establecimiento de un sistema de clasificación de la información
Para comenzar a hablar de clasificación de la información podemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿qué daño ocasionaría a mi Organización que se revelase hacia el exterior una parte de la información utilizada?. La respuesta estará condicionada por cuál ha sido exactamente la información que se ha visto comprometida; por ejemplo, no tiene la misma importancia la información sobre el desarrollo de un nuevo producto que la relativa a productos ya comercializados.
A nivel organizativo también nos podríamos plantear si cualquier trabajador debería poder acceder a toda la información de la Organización. En este caso, dependerá del puesto ocupado por el trabajador en cuestión.
Del mismo modo, nos podríamos preguntar qué ocurriría si en un momento determinado no puedo acceder a determinada información dentro de la Organización. La respuesta sería que “depende de para qué necesite esa información, ¿es urgente?, ¿la reclama un cliente?…”
En casi todas las respuestas anteriores se encuentra el factor depende: “depende de qué información se revele”, “depende del puesto que ocupe el trabajador”, “depende de para qué necesite la información”… Una solución para tratar de acotar este “depende” puede consistir en el diseño de un sistema de clasificación de la información mediante el cual se asignen diferentes niveles de privacidad a la misma. Este sistema deberá servir para determinar qué información es necesario proteger, qué mecanismos de protección establecer en función de su nivel de privacidad, qué información debe estar siempre disponible, quién puede tener acceso a cada tipo de información, dónde y cómo almacenar la información, qué mecanismos de transmision establecer, etc.
En la actualidad, normas internacionalmente reconocidas como ISO/IEC 27001 recogen como requisito para su cumplimiento el establecimiento de un sistema de clasificación de la información que además defina la forma en la cual manejaremos la información en función de su clasificación.
Llegados a este punto, ¿cómo se puede establecer un adecuado sistema de clasificación de la información?. Como siempre la solución debe ser adaptada a cada necesidad, es decir, a cada Organización, de tal forma que el sistema implantado cubra nuestras necesidades sin llegar a ser tan complejo que deje de ser operativo.
Por ejemplo, de forma simplificada, podemos seguir las siguientes etapas para establecer un sistema de clasificación de la información:
- Realizar un inventario de toda la información manejada en la Organización.
- Establecer varios niveles de clasificación de la información. Como ejemplo, un sencillo sistema de clasificación podría contemplar los siguientes niveles:
- Información Pública: Información que puede ser distribuida al público en general a través de canales controlados por la Organización.
- Información restringida: Información destinada al uso exclusivo por parte de los empleados de la Organización en el desarrollo de los procesos del negocio.
- Información Confidencial: Información que, en caso de ser divulgada, podría violar la privacidad de personas u otro incumplimiento legal, reducir la ventaja competitiva o causar un daño significativo al negocio o la imagen de la Organización.
- Establecidos los niveles de clasificación, el siguiente paso consistirá en asignar un nivel a cada tipo de información (en el ejemplo anterior sería pública, restringida o confidencial). Para ello se deben tener en cuenta factores como el valor de la información para la Organización, si el hecho de que se revele esa información origina algún incumplimiento legal, etc.
- Establecer las condiciones de etiquetado y manipulado de la información. Para cada nivel de clasificación debemos establecer aspectos como los siguientes: quién tiene acceso a la información dentro de la Organización; cómo se etiqueta la información; en el caso de que fuese necesario distribuir la información qué mecanismos se emplearían (correo ordinario, mensajería, correo electrónico…); dónde se almacena la información y en qué condiciones (bajo llave o no en el caso de almacenamiento físico, con control de acceso mediante usuario y contraseña si está informatizada la información…); manejo de la información en lugares públicos donde pueda ser escuchada , vista o leída por terceras personas, etc.
- Por último, con el paso del tiempo la información puede cambiar de nivel (por ejemplo, de restringido a público) por lo que este sistema se debe revisar periódicamente para mantener correctamente clasificada toda la información de la Organización.
Podemos concluir resumiendo que un sistema de clasificación de la información nos aportaría lo siguiente:
- Permite conocer la información que utiliza al Organización.
- Permite asignar distintos niveles de privacidad en función del tipo de información.
- Permite asignar permisos de acceso a la información según el tipo de trabajador.
- Establece mecanismos de protección de la información en función de su nivel de privacidad.
- Establece mecanismos aceptables de transmisión de la información tanto en las comunicaciones internas como externas.
- Es una garantía hacia terceros del correcto manejo de la información que les afecta.



